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Sostenibilidad, protección del patrimonio o favorecer el desarrollo urbano son solo algunos de los puntos sobre los que trabaja el Gobierno para dar forma a la futura y primera Ley de Arquitectura de España.

 

Que en España se esté fraguando una futura Ley de Arquitectura y que tenga como puntos de referencia valores como la sostenibilidad o la protección del patrimonio cultural. La declaración de Davos de 2018, presentada en Madrid de aquel año y en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, reclamaba la necesidad de fomentar, bajo la denominación de Baukultur – La cultura del habitar, la calidad del espacio construido y promover las políticas públicas que lo impulsen, desarrollen y sitúen en el centro de las transformaciones urbanas.

“Arquitectura de calidad, definida no solo por la estética y la funcionalidad, sino también por su contribución a la calidad de vida de las personas y al desarrollo sostenible de nuestras ciudades y zonas rurales”,  desde el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Bajo ese paraguas, y desde julio del pasado 2020, el MITMA inició el proceso de tramitación de la que será la primera Ley de Arquitectura de nuestro país, llevando a cabo diferentes iniciativas en las que se ha querido fomentar la máxima participación y debate entre todos los actores implicados, a través, por ejemplo, de mesas redondas. Una ley que traspasa el ámbito político para convertirse en real de acuerdo a quienes de verdad van a trabajar con ella.

¿Y cuáles son los aspectos generales que contemplará esta nueva ley? Nos lo aclaran desde el Ministerio, y podrían resumirse en siete puntos clave:

  1. Impulso de la calidad de la arquitectura y el entorno construido como un bien de interés general, como hecho cultural que refleja circunstancias propias de nuestra sociedad y que incide de forma muy directa en el desarrollo individual y colectivo de las personas.
  2. Comunicar y difundir los valores de la arquitectura desde los más pequeños hasta las personas mayores.
  3. Fomentar la protección de la propiedad intelectual de la arquitectura en su totalidad, desde los planos hasta la obra construida. La importancia de la rehabilitación desde una perspectiva integral e integrada.
  4. La arquitectura como instrumento de cohesión social, como herramienta para fomentar la inclusividad y la accesibilidad universal.
  5. La sostenibilidad como valor de la arquitectura y del entorno construido. La arquitectura y el entorno construido en el marco de la economía circular. La resiliencia, la adaptación al cambio climático.
  6. La investigación e innovación en la arquitectura, tanto desde el punto de vista de lo material como de lo espacial. La importancia de la formación especializada y continua del sector

Desde la contratación pública, contar con criterios de calidad arquitectónica y urbana que se tengan en cuenta en la adjudicación de los concursos, de forma que la valoración no se realice por criterios meramente económicos.

¿Qué resumen se podría hacer de esas mesas redondas y el reflejo que deberían tener en esta futura ley?

La ley no debe caer en el proceso de la simplificación de los resultados. Hay unas condiciones tácticas pero también unas estratégicas. Las primeras llevarían a tomar unas medidas más o menos inmediatas pero las estratégicas hablarían de futuros que desconocemos y que la ley debe contemplar, como por ejemplo estas condiciones de encierro que nadie podría haber imaginado hace unos años.

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